lunes, 21 de abril de 2014

"SALVANDO LO IMPOSIBLE" (CRÓNICA DOMINGO RESURRECCIÓN MADRID 2014)






Vuelta al ruedo innecesaria de Nazaré para intentar tapar una mala corrida de Gavira.

Madrid. Plaza de toros de Las Ventas.
20 de Abril de 2014. 5ª de temporada.
Toros de Gavira para:
-      Curro Díaz: silencio tras aviso y silencio.
-      Morenito de Aranda: silencio tras aviso y silencio.
-      Antonio Nazaré: silencio y vuelta al ruedo.

Entrada: Un tercio largo de plaza.



Los toros de Gavira:
·         Primero. “Carabinero”, nº 65 Negro de 520 kilos. (Silencio)
(Muy serio, noble y a más en la muleta. Punto de casta)
·         Segundo. “Plañidero” nº 34, Negro de 532 kilos. (Silencio)
(Sin acabar de humillar, manseando y con movilidad. Sin dominar)
·         Tercero. “Destinado”, nº 37, Colorado de 530 kilos. (Pitos)
(Lesionado e inválido para la lidia. Noble y justo de casta)
·         Cuarto. “Jatero”, nº 100, Castaño de 544 kilos. (Silencio)
(Manso, rajado y con opciones en la muleta. Por momentos orientado)
·         Quinto. “Bohemio” nº 93, Negro de 535 kilos. (Silencio)
(Manso y descastado, deslucido y sin entrega)
·         Sexto. “Salpicón” nº 156, Negro de 522 kilos. (Palmas)
(Manso. Buen pitón y transmisión por el pitón izquierdo)



Tarde plomiza la del domingo de Resurrección en las Ventas de Madrid. Corrida desigual de presencia, cinqueña en su totalidad, bajita de triunfo y una terna que prometía más de lo que pudo o quiso dar.

Fue un encierro con leña por delante, seria en sus defensas, aunque dispares en colocación, igualada en peso, fuerte y para nada atacada de kilos. Una corrida con presencia suficiente para esta plaza, y sustituta de la anteriormente anunciada como Los Bayones, de encaste parcialmente lisardo, que al parecer quedó fuera de la tarde por falta de cara en sus pupilos. Antes que nada queremos mandar nuestro apoyo a una víctima más de las empresas poderosas e insensibles, por ello mandamos un abrazo y todo nuestro ánimo a Gerardo Ortega. Creo que sobran las palabras.

Echamos en falta también la actitud de los toreros que vienen a Madrid a comerse el mundo. Precisamente no van sobrados de contratos los anunciantes, aunque pareciera en directo tener firmado la campaña completa de 2014, al no poner el picante que les faltó a los de Gavira. Estuvo ausente la garra, el valor y la actitud torera que tanto gusta en esta plaza.

Abrió la plaza el tan querido por todos Curro Diaz, quien no tuvo su tarde. Se llevó el lote más serio y noble de la corrida, por codicia, movilidad, franqueza y ritmo, sustancia que le faltó al de Linares, adormilado durante toda la tarde, despertando por momentos como los grandes artistas, con pinceladas de oro al empiece de sus dos faenas, torero, sentido y cuajado, por bajo todos ellos, con el pecho por delante y domeñando las embestidas de los cornúpetas. Y eso fue todo lo que quiso o pudo hacer el andaluz, porque volvió a caer en su sueño profundo, para aburrirnos en tandas descompuestas y sin acople, con poco mando y nula limpieza, cerrando sus dos faenas con dos horrendos sartenazos, que a más de uno hizo despertar con algún que otro pito.

Morenito pasó totalmente inédito de Madrid. Es cierto que se llevó el lote más deslucido y malo de la tarde, pero ni siquiera pudimos ver su gran fuerte con el capote, ya que toda la corrida salió excesivamente abanta de chiqueros, buscando salidas y rehuyendo de los capotes. Apenas dos verónicas en su quite al primero, sin gran rotundidad y empaque. Lo demás fueron muletazos acelerados y poco mandados en sus dos toros, que embistieron a media altura y sin recorrido, con alguna que otra colada. La falta de poder fue más que vista por todos los asistentes, entrando a matar con los toros prácticamente crudos y poco picados. Ni siquiera pudimos disfrutar del gran Aranda con los palos, tras los desajustes y las dificultades que provocó el manso en su lidia. Volvímos a caer en un sueño profundo, esta vez acompañado de un terrible viento y un frio propio del mes de febrero.

Nazaré fue el tercero en discordia, sorteando un animal inválido y mantenido por el usía Cano, que empieza a llevarse las malas caras de los aficionados. Animal descarado de pitones, abierto de cuna y redondo como una pelota. Protestas por la falta de fuerzas y silencio de nuevo para seguir en la somnolencia. El sueño de nuevo se apoderaba de los tendidos, viendo como una y otra vez el animal pasaba sin un ápice de chispa por la franela sevillana de Antonio, tirando líneas y ayudando al animal en un recorrido cada vez más largo y pesado.
Llegó entonces el último, con la plaza aplomada, íbamos ya por el sexto sueño, una borrachera de frio y aburrimiento, y un animal corto de caja y con grandes defensas salía por chiqueros. Pareció tener más chispa y hasta quiso quedarse en el caballo. Comenzabamos a despertar entonces, cuando varios naturales retorcidos, y descargados provocaban los primeros “oles” de la tarde. Ahora me entraba el dilema, no sabía si seguía despierto o soñando. ¿Esto era Madrid? Volví a abrir los ojos y de nuevo vi un calco de la anterior, varios muletazos con la mano izquierda, que no naturales (eso de natural tenía poco), largos, arrastrados y en línea. Parecia que era real, el toreo “juliano” tomaba efecto y parecía apoderarse de Madrid. ¿Pasará lo mismo cuando venga el poderoso y admirado Julian Lopez? ¿A estos se lo pasamos y al Juli no? ¿Qué estaba pasando? ¿Qué me he perdido? Pues con todas y con esas tras una estocada algo desprendida van y le piden la oreja. ¿Madrid o Villaconejos de la Flora? El usía parecía haberse mantenido despierto durante toda la faena y contó bien los moqueros, para no conceder la oreja. La vuelta al ruedo, para mi nefasta, barata y regalada.

Y con esto cerrábamos el Domingo de Resurrección un año más en la plaza de toros de Las Ventas. Poco que contar y mucho que olvidar.

Un saludo
Borja González.


1 comentario:

Enrique Martín dijo...

¿Nada sobre el que no se picara a ninguno y sobre la inoperancia de los coletudos para fijar o mandar aunque fuera en un muletazo?
Un saludo